Miércoles, 18 Septiembre 2019

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Cuando las peleas de perros eran una "pasión loca" en Gran Canaria

En los años cincuenta del siglo pasado esta era una práctica muy habitual en la Isla
08-08-2019 20:56
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La famosa pelea entre los perros 'Nerón' y 'Fati' en el campo de fútbol de Barrial con las gradas llenas (en torno a 1963). | FOTO CEDIDA POR FAMILIA SAAVEDRA

La famosa pelea entre los perros 'Nerón' y 'Fati' en el campo de fútbol de Barrial con las gradas llenas (en torno a 1963). | FOTO CEDIDA POR FAMILIA SAAVEDRA

El presa canario es una raza canaria de perro, de carácter noble pero aspecto imponente, cuya funcionalidad actual es la de guarda. Hace apenas 50 años era, fundamentalmente, un perro de pelea, y con esa intención se hacían los cruces: por una parte, entre los antiguos presas que llegaron tras la conquista y los bardinos de origen indígena (el majorero en Fuerteventura y el denominado –y ya desaparecido– "perro de la tierra" en Gran Canaria) que cuidaban ganado y guardaban fincas; por otra parte, con bulldogs y, sobre todo, bulterriers que llegaban a los puertos de las Islas de la mano de los ingleses. Eran tiempos en los que, sin televisión, el fútbol se seguía por la radio y en los pueblos lo que había era lucha canaria, peleas de gallos y peleas de perros.

"Sobre todo en Gran Canaria, las peleas de perros eran una cosa muy común. Era una pasión loca", dice Clemente Reyes, criador de perros de presa canarios. "En Las Palmas, en los años 50, me decía el hijo de Juan Martín el luchador que cada vez que se enteraba de la llegada de un barco inglés salían corriendo al muelle porque los tripulantes o los viajeros solían ir con perros bulldog o bulterrier y buscaban alguna perra que estuviera en celo para cruzarla".

"Hay que entender la cultura que había, el espectáculo", explica. "Yo no las defiendo, las detesto, pero las peleas de perros de presa en Canarias eran muy distintas a las que se ven por ahí, esas peleas salvajes que hacen los americanos o los holandeses con apuestas. Era un tema de piques y desde que veían que se estaban haciendo daño los separaban y se acababa la historia. Más bien eran pechadas, salvo alguno que pudo haber en plan bestia que no era lo normal. ¡Los propios dueños eran quienes más cuidaban los perros, porque al día siguiente lo necesitaban para vigilar la casa o llevarlo a la finca!".

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