Quizás sea el último de la fila, pero aquí estoy, entregado. Hace mucho que miles y miles de espectadores cayeron cautivos ante el asombro de un trabajo impecable, pero aquí me tienen, uno más entre los fieles.
Antena 3 vuelve esta noche a la carga. Cuando uno ve el primer capítulo de Juego de tronos, uno sabe que esta ante algo grande.
Es imposible no quedarse pasmado con una serie que arranca a velocidad de crucero, sin resuello, que te presenta a los personajes como se disparan balas o se rebanan cabezas, con decorados y escenarios naturales o de cartón piedra que sitúan la acción en un mundo hostil, donde el hielo es algo más que una presencia porque se torna simbólico, donde el sexo parece más sexo que nunca, con penetraciones salvajes, donde todo es tan creíble que la visión de ese tiempo aun más brutal y despiadado que este provoca un asomo de vértigo.
La historia cuenta la historia de la condición humana, el odio, la ambición, el poder, el sometimiento, la ancestral pelea entre familias, clanes, pueblos.
Me llamo mucho la atención una escena del primer capítulo en el que uno de los personajes reconoce que la palabra 'gracias' es un término desconocido porque no existe.
En una sociedad así, los códigos de relación esta claro que se basan en otros criterios. Como saben, la serie está basada en 'Canción de hielo y fuego', la novela fantástica de George R. R. Martin, que se inventa una Europa medieval entre el mito, la magia, y la crueldad climática de una geografía atormentada y, vista desde la comodidad de la casa, bellísima y sugestiva.
Producida por la prestigiosa HBO, la producción va por la tercera temporada, aunque Antena 3, lógico, emite ahora la primera. En la web de la cadena pueden recuperarla.





