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15º LPA Film Festival | Crítica

Austeridad de la buena

'Las altas presiones', del gallego Ángel Santos, es una de las sorpresas agradables del festival de este año
19-03-2015 23:13
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Entre las sorpresas agradables del festival de este año, de esas que acaban compensando las decepciones que uno se lleva con otras películas de la programación, hay que contar sin lugar a dudas 'Las altas presiones', incluida en la sección Panorama España. Uno siente un cierto alivio al verla, y luego al escribir sobre ella habiendo podido conectar con unas situaciones y unos personajes cercanos.

Su director, el gallego Ángel Santos, contaba antes de la proyección del martes que este es un filme "de aquí y ahora". El "aquí" es Pontevedra, y el "ahora", el que compartimos todos desde hace unos años: tiempos de precariedad laboral e incertidumbre en los planes y los afectos.

En 'Las altas presiones', Andrés Gertrúdix interpreta a un treintañero que regresa a su tierra natal con el encargo de buscar localizaciones para una película: varios de los lugares que visita, cámara en mano, están abandonados y en estado ruinoso. Gertrúdix se detiene ante un montón de tazas amontonadas en lo que debe ser un viejo almacén, y de repente comienza a arrojarlas contra la pared, un momento que puede traer a la memoria el documental 'Edificio España', de Víctor Moreno, visto el año pasado en el festival.

Escenas como esa apuntan a que el protagonista de 'Las altas presiones' carga con una serie de frustraciones, pese a que normalmente se parapete detrás una actitud distante. Solo lo conoceremos un poco mejor cuando deje a un lado la cámara y empiece a relacionarse con aquellos amigos con los que se reencuentra.

Y se agradece que, pese a su temática, esta no sea una película sobrecargada de alusiones cinéfilas: en el coloquio posterior, Santos citó entre sus influencias a Hong Sang-soo y Eric Rohmer, y la huella de esos directores puede estar presente en su estilo austero (en el mejor, y ya casi perdido, sentido de la palabra) y fresco, con muchas escenas grabadas en primeras tomas y unos diálogos cuidados, que casi siempre dan en el clavo y mantienen un aire de espontaneidad. Pero el único homenaje explícito que parece detectarse (o quizá son imaginaciones mías) llega justo con un final que remite al último plano de 'El graduado'. 'Las altas presiones' se despide por tanto con una mirada que transmite dudas sobre el futuro, y no por ello su análisis del momento presente resulta menos certero.

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