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CRÍTICA 'Songs from the North'

La enfermedad del amor (norcoreano)

16-03-2015 12:55
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La enfermedad del amor (norcoreano)

La enfermedad del amor (norcoreano)

En 2012 se proyectaba en el festival 'Arirang', del gran Kim Ki-Duk (o Ki-Duk Kim, según se mire). No puede decirse que aquella fuera su mejor película (más bien al contrario), pero me he acordado de ella tras ver 'Songs From The North'.

'Arirang' es el título de la melodía folclórica más popular en toda Corea, un recordatorio del pasado compartido a ambos lados de la frontera. Kim Ki-Duk la cantaba desgañitándose en medio de la depresión que le llevó a dejar el cine temporalmente tras un accidente en un rodaje, y 'Arirang' es también una de las "canciones del norte" que su compatriota surcoreana Soon-Mi Yoo incluye en la banda sonora de este documental con el que se hizo con un premio a la mejor primera película en Locarno, y que el Festival de Las Palmas de Gran Canaria -siempre pendiente de lo que se cuece en tierras suizas- ha incluido en su sección oficial.

En el registro de sus visitas a Corea del Norte, Soon-Mi You no necesita cargar las tintas contra el régimen: le basta con apuntar al principio de la película que ese país le parece "una tierra de maldad" aunque no exenta de un cierto halo sacro, que proviene sin duda de una pureza ideológica conseguida a base de purgas continuas. Ella quiere comprender ese amor al líder que, tras tantos años de machaconeo, buena parte de la población norcoreana ha llegado a interiorizar, sin necesidad de fingir. Cuesta creer, por ejemplo, que estuviera fingiendo el niño que llora de alegría porque le han dejado representar a su clase en un acto oficial, y que reniega de su padre, quien algo haría (o no) para caer en desgracia a los ojos de las autoridades.

El discurso oficial norcoreano acaba generando una mitología (la infalibilidad de los mandatarios, la demonización de Estados Unidos, la obsesión con la reunificación) expresada a través de los medios de comunicación y los altavoces en las calles, y de todo eso nos da ejemplos Soon-Mi You en su documental. Junto al material que grabó durante sus estancias y una entrevista a su padre (quien cuenta que varios de sus viejos amigos decidieron irse a vivir al Norte atraídos por los ideales comunistas y no sobrevivieron a posteriores purgas), intercala fragmentos de películas 'made in' Corea del Norte. Seguro que tras un maratón viendo varias de ellas, 'Mar de sangre' y demás, uno podría acabar creyendo que el país del "presidente eterno" Kim Il-sung es el mejor del mundo, tal es el poder que tiene el cine para enturbiar, al menos momentáneamente, nuestro entendimiento. O por el contrario, para abrirnos los ojos: 'Citizenfour' de Laura Poitras, el otro documental visto hasta ahora en la sección oficial, nos mostraba que los líderes de Occidente, principalmente la administración Obama, albergan unas ansias por controlar a la población mediante la tecnología que no difieren tanto de la pesadilla autoritaria norcoreana.

Pienso que lo más siniestro de 'Citizenfour' eran esos planos exteriores de instalaciones estatales, de aspecto aséptico, desde las que se monitorizan comunicaciones privadas de ciudadanos inocentes en nombre de la seguridad. Soon-Mi You, por su parte, filma a las "buenas gentes" de Corea del Norte, desplazándose en carro por las solitarias carreteras o caminando entre la nieve por la ciudad como almas perdidas, consciente de que en su inmensa mayoría ellos no tienen la culpa de aquello que les han inculcado. El amor al tirano.

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